Ayer presenciamos al espectáculo del acorralado, de un presidente acorralado. Con todos los medios de comunicación disparando contra el gobierno con la munición de cuatro millones de parados ZP dio un mitin sintiéndose el blanco. Cercado por las críticas y con todo el país esperando la reacción del presidente Zapatero se envalentonó, rodeado de su gente, de militantes y cargos del PSOE, dispuestos al aplauso, su líder les hizo ver que eran víctimas y no culpables.
Con aires de suficiencia mesiánica procuro transmitirles tranquilidad ante el futuro, pero, ¿hablaba al país o a su partido?. Pues sí, pretende que estén orgullosos y firmes ante la que se les viene encima.
En la cera de enfrente el PP y sobre todo la presidenta de la Comunidad de Madrid reclamando las necesarias reformas, curioso que sea ella la más valiente en reclamar lo que el candidato a la presidencia debe exponer como parte de su programa. La razón seguro es el miedo a resultar un radical y deja que sea la presidenta de la Comunidad de Madrid quien lo haga para evitar el desgaste. Pero no olvidemos que lo que es radical son las cifras del paro, la coyuntura apunta con convertirse en permanente.
Mientras los socialistas y su presidente insisten en el viejo discurso de los derechos sociales, su única obsesión parece ser mantener un anquilosado sistema de cobertura social. ¿Cuantos puestos de trabajo se generarían privatizando por ejemplo parte de la sanidad?, y , ¿y se recortasen impuestos que por ejemplo van dirigidos a los sindicatos?, en ambos casos la mezcla de menos impuestos con mayor campo de acción para empresas seguro daban un giro a la situación. Espero que en el PP lo tengan tan claro como en el PSOE.
ZP y 4 millones de parados