Una sencilla historia motiva que hoy inaugure este blog, parece mentira pero he necesitado un empujón de realidad para atreverme con una idea fraguada hace tiempo. Una historia que seguro se repite constantemente y viene a demostrar de que estamos hechos y la necesidad que las leyes reflejen ese “material” que nos conforma.
Una pequeña empresa, que lógicamente mantendré en el anonimato, propone a sus empleados reducir su jornada laboral, les propone también reducir proporcionalmente con las horas eliminadas una reducción de salarios. En definitiva un día menos de trabajo a la semana a cambio de cobrar menos, una solución para hacer viable la supervivencia de la empresa en vista de los resultados deficitarios en medio de la crisis y que nadie se quede sin trabajo. Es la respuesta de los trabajadores donde está la revelación. Reunidos decidieron trasladar a sus jefes una contrapropuesta en la que, ya que era necesaria una reducción de gastos, preferían que hubiese despedidos a perder poder adquisitivo. Es decir que los menos productivos fuesen “sacrificados” para que los demás continuasen con su vida Cuando un intimo amigo implicado me contó el caso todos los tópicos del izquierdismo quedaron nuevamente al descubierto, la solidaridad entre trabajadores en entredicho como en tantas ocasiones. Pero, además son los propios empleados los que sin que sus jefes lo mencionen llegan al despido como solución. ¿Malvados e insolidarios?, realmente no, tan sólo parte del día a día laboral de una sociedad moderna que necesita de empresas con beneficios para generar progreso. Seguro se trata de hombres y mujeres responsables que pagan sus impuestos y cumplen con sus obligaciones deseosos de que todo el mundo viva con calidad y garantías. Lo que sucede es que la situación obliga a revisiones, revisiones sociales, económicas, políticas y por supuesto personales. Hemos vivido felices por la prosperidad que el libre mercado nos ha traído y ahora que la crisis nos atenaza algunos se atreven a poner en duda las leyes naturales del mercado como son la competencia y la productividad, lo que no deben olvidar es que esas leyes del mercado son las leyes de la naturaleza. El ser humano busca prosperar y la única manera es la libertad del individuo, no podemos crear leyes que nos enfrenten con nuestra naturaleza porque nos llevaran al colapso. En una situación como esta que vivimos debemos mejorar y dar lo mejor de nosotros como individuos y sociedad, sólo aumentando nuestra competitividad podremos avanzar a nueva era.
Con la tasa de paro disparándose los niveles de consumo bajando los de contratación estancados, ¿qué hacer?, la primera medida ya la han tomado los trabajadores de esta empresa, despidamos a los mas improductivos, pongamos encima de la mesa soluciones reales. No queremos vivir de una sopa boba que se acaba, no queremos que el esfuerzo de unos sea inútil por el lastre de leyes que defienden a los mediocres, somos así.
DESPIDO
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